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1 abr 2011

El móvil daña el cerebro

Hace tiempo ya que el sentido común nos lo decía, pero ahora ya es oficial por segunda  vez ya que una no bastaba: los teléfonos móviles alteran la actividad del cerebro.
Mucha gente al utilizar el móvil experimenta desde leves hasta fuertes dolores de cabeza y esta evidencia debía de habernos alertado por sí sola sobre la peligrosidad de estos aparatos. Sin embargo en nuestras sociedades si no existe un estudio oficial que certifica lo que la simple observación ya explica, nadie se toma las cosas en serio. A los que llevamos años avisando del peligro que  implica el uso de los móviles nos llaman alarmistas o trogloditas, pero me alegro de ser un troglodita, ya que la observación nos da la razón.

Estos aparatos se han convertido en algo indispensable, incluso en status symbol gracias a campañas de marketing perfectamente orquestadas. La industria de la telefonía se sigue haciéndo de oro inundando el mercado de teléfonos cada vez más sofisticados cuanto inútiles. Ahora hasta se quiere fomentar el uso de los móviles entre los niños más pequeños con la excusa de su seguridad frente a quien sabe cuáles terrible peligros, aún sabiendo que los niños juntos a los ancianos son los grupos de mayor riesgo ya que absorben más radiación; los niños casi el doble que los adultos como se ve en la fotografía de abajo.

Lo que hasta ahora era odioso simplemente por ser un ejemplo de la agresividad del consumismo globalizado, ahora es más odioso aún porque se convierte en otro ataque a la salud humana en nombre del beneficio monetario.
Los amantes de la evidencia científica ya tenían su estudio correspondiente que demostraba que cuando hablamos por el móvil la región del cerebro que se encuentra más cercana a la oreja se ve afectada. Ya que un solo estudio parece  no ser suficiente y que sin ellos mucho experto se iría al paro, se promovió otro para comprobar que el primero no era un farol.  Los resultados otra vez hablan claro. Concretamente se ha demostrado de nuevo que las zonas que se encuentran más cercanas a la antena del móvil, es decir la corteza bifrontal y el lóbulo temporal, aumentan de forma anormal su actividad. Este aumento además es proporcional a la cantidad de radiación emitida.

La conclusión a la cual llegan otra vez los investigadores es clara: las radiofrecuencias de los teléfonos celulares alteran el cerebro humano, lo que desde luego no es saludable. Todo lo que altera el  funcionamiento de nuestro sistema psicofisico no es saludable.


Fuente: revista D-Salud nº137

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